Se acaba de marchar Diego también.
El invencible, el creativo, el amigo, el tremendo Diego que enviaba abrazos en la distancia y que colocó aquí sus hermosas palabras cuando percibió dolor ajeno.
Y el mundo se ha vuelto un poco más miserable y más solitario.
martes, 29 de abril de 2008
jueves, 24 de abril de 2008
El Oxígeno de Jarre. Oxygène
Embarcados en una nave espacial. El timonel se encarga de un viaje treinta años atrás. A la valentía, acaso la osadía y la revolución.
El mago Jarre nos envuelve, nos transporta, nos remueve.
Y, a cada nota, vibramos como si aún fuéramos jóvenes y estuviéramos locos, borrachos de quimeras y deseos.
Igual que si tuviéramos alas.
Destellos luminosos y las notas exactas que guardábamos en la memoria.
Sensaciones desnudas que perduran, aunque haga mucho tiempo que no tenemos veinte años.
domingo, 20 de abril de 2008
Veinte de abril
Qué mejor, un domingo anegado de lluvias y vendavales, que escuchar y sentir esta canción...
20 de abril del 90
hola chata, ¿como estás?
¿Te sorprende que te escriba?
Tanto tiempo es normal
Pues es que estaba aquí solo
me había puesto a recordar
me entro la melancolía
y te tenia que hablar
¿Recuerdas aquella noche
en la cabaña del Turmo?
Las risas que nos hacíamos
antes todos juntos
hoy no queda casi nadie
de los de antes
y los que hay han cambiado,
han cambiado, SI!
Pero bueno, ¿tu que tal? di
lo mismo hasta tienes críos
Que tal te va con el tío ese?
espero sea divertido
Yo la verdad, como siempre
sigo currando en lo mismo
la música no me cansa
pero me encuentro vacío
Bueno pues ya me despido
si te mola me contestas,
espero que mis palabras,
desordenen tu conciencia
Pues nada chica, lo dicho
hasta pronto si nos vemos
yo sigo con mis canciones
y tu sigues con tus sueños
hola chata, ¿como estás?
¿Te sorprende que te escriba?
Tanto tiempo es normal
Pues es que estaba aquí solo
me había puesto a recordar
me entro la melancolía
y te tenia que hablar
¿Recuerdas aquella noche
en la cabaña del Turmo?
Las risas que nos hacíamos
antes todos juntos
hoy no queda casi nadie
de los de antes
y los que hay han cambiado,
han cambiado, SI!
Pero bueno, ¿tu que tal? di
lo mismo hasta tienes críos
Que tal te va con el tío ese?
espero sea divertido
Yo la verdad, como siempre
sigo currando en lo mismo
la música no me cansa
pero me encuentro vacío
Bueno pues ya me despido
si te mola me contestas,
espero que mis palabras,
desordenen tu conciencia
Pues nada chica, lo dicho
hasta pronto si nos vemos
yo sigo con mis canciones
y tu sigues con tus sueños
jueves, 17 de abril de 2008
Las extrañas coincidencias
Siempre escaleras.
Siempre antiguas.
Siempre solitarias.
Y no sabes por qué ocurre.
Sólo tienes la certeza de que no regresarás a aquel lugar donde el tiempo se detuvo.
Y sabes, también, que el eco de tus pisadas en los gastados peldaños sólo será recordado por quienes te amaron.
domingo, 6 de abril de 2008
Stairway to heaven
Qué fácil es ver apariciones.
Si no ascendemos, si decidimos permanecer, podremos imaginar cualquier cosa más allá.
Pero quienes deciden arriesgarse acaso descubran que, más allá, no hay absolutamente nada.
El más acá es todo lo que tenemos.
Y el esfuerzo de subir por unas escaleras que van hacia ninguna parte.
martes, 1 de abril de 2008
Tormentas
sábado, 10 de noviembre de 2007
Las palabras y el silencio
Leo una frase que se queda flotando en mi memoria. Es de Martin Luther King y dice: "Al final, no recordaremos las palabras de nuestros enemigos sino el silencio de nuestros amigos".
Y pienso, en la noche que anuncia el invierno, en la soledad sonora de la estancia, que hay silencios estruendosos. Gritos desgarradores que sólo escucha quien los lanza.
Hay tanto dolor entre la gente que el silencio es lenitivo.
Cuando todo termina, sobran las palabras.
Y pienso, en la noche que anuncia el invierno, en la soledad sonora de la estancia, que hay silencios estruendosos. Gritos desgarradores que sólo escucha quien los lanza.
Hay tanto dolor entre la gente que el silencio es lenitivo.
Cuando todo termina, sobran las palabras.
viernes, 31 de agosto de 2007
La distancia infinita
Conviene guardar distancias, alejarse y ver el mar a lo lejos. Un recuerdo agotado sin mañana. Es aceptable dar unos pasos atrás y negar los impulsos, el impulso atávico de saltar, por si se vuela.
Nos separa de los otros la infinita lejanía de la muerte. Nos anuncia los silencios nunca rotos, la ausencia de lágrimas, el pasmoso ladrar de los perros a la luna que mengua.
Se escapa el tiempo del mar, el eterno renacer del oleaje, los saltos de peces desconocidos y el lento volar de las gaviotas que ladran acaso a una luna marina que no vemos.
Es duro alejarse cuando el viento arrecia y se avecinan las tempestades del otoño.
Nos separa de los otros la infinita lejanía de la muerte. Nos anuncia los silencios nunca rotos, la ausencia de lágrimas, el pasmoso ladrar de los perros a la luna que mengua.
Se escapa el tiempo del mar, el eterno renacer del oleaje, los saltos de peces desconocidos y el lento volar de las gaviotas que ladran acaso a una luna marina que no vemos.
Es duro alejarse cuando el viento arrecia y se avecinan las tempestades del otoño.
martes, 27 de marzo de 2007
Existe el infierno
Demos la razón al obispo de Roma.
Ha dicho que tal lugar existe. Que al infierno irán todos aquellos cuyo corazón se cierre al amor de Dios.
Cierras el corazón y abres las puertas del averno.
La condenación eterna.
Acaso le parezca poco dejar de ser quienes fuimos y convertirnos sólo en recuerdos.
Existe el infierno.
Consiste en saber que la muerte es una de las pocas certezas que nos quedan.
Ardemos en esa verdad mientras vivimos.
El infierno no son los otros. Somos nosotros. Y saber que moriremos.
Ha dicho que tal lugar existe. Que al infierno irán todos aquellos cuyo corazón se cierre al amor de Dios.
Cierras el corazón y abres las puertas del averno.
La condenación eterna.
Acaso le parezca poco dejar de ser quienes fuimos y convertirnos sólo en recuerdos.
Existe el infierno.
Consiste en saber que la muerte es una de las pocas certezas que nos quedan.
Ardemos en esa verdad mientras vivimos.
El infierno no son los otros. Somos nosotros. Y saber que moriremos.
miércoles, 14 de marzo de 2007
Morir
Se ha marchado Inmaculada. Quería irse y lo ha conseguido con dignidad, sin dolor, sin esconderse, sin riesgo para nadie.
Así debería ser siempre.
Los humanos sabemos que vamos a morir pero muchas veces no podemos elegir cómo vivir.
Cuando el dolor es insoportable la muerte sí es descanso y paz.
In memóriam, Inmaculada. En tu memoria y en la de quien no pudo irse como tú, con tanta paz.
Así debería ser siempre.
Los humanos sabemos que vamos a morir pero muchas veces no podemos elegir cómo vivir.
Cuando el dolor es insoportable la muerte sí es descanso y paz.
In memóriam, Inmaculada. En tu memoria y en la de quien no pudo irse como tú, con tanta paz.
jueves, 8 de marzo de 2007
El castillo de las estrellas
Hay refugios subterráneos, por si llueven bombas.
Hay refugios internos, escondidos recovecos donde resguardarnos si la suerte nos es desgraciada.
Hay refugios en los sueños, para lograr vivir otras vidas sin abandonar todavía ésta, tan breve.
Pero hay un lugar muy elevado donde nos sentimos expuestos a lo desconocido y, sin embargo, al resguardo de las desdichas y el dolor.
Ese sitio privilegiado, ese castillo de las estrellas, puede ser cualquier observatorio en cualquier montaña. Allí el humano se asoma a la inmensa luz que llega de otros tiempos y se asombra de su pequeñez y su osadía.
En ningún lugar de la tierra he vuelto a sentirme así, con la capacidad desorbitada del resplandor entre las sombras. Deslumbrante. El vértigo en un equilibrio casi eterno.
Hasta ese lugar nos lleva una historia que merece ser leída.
Un castillo de las estrellas que sólo puede visitarse en sueños pero adonde podemos viajar sin miedo.
Y soñar, para vivir otras vidas.
Hay refugios internos, escondidos recovecos donde resguardarnos si la suerte nos es desgraciada.
Hay refugios en los sueños, para lograr vivir otras vidas sin abandonar todavía ésta, tan breve.
Pero hay un lugar muy elevado donde nos sentimos expuestos a lo desconocido y, sin embargo, al resguardo de las desdichas y el dolor.
Ese sitio privilegiado, ese castillo de las estrellas, puede ser cualquier observatorio en cualquier montaña. Allí el humano se asoma a la inmensa luz que llega de otros tiempos y se asombra de su pequeñez y su osadía.
En ningún lugar de la tierra he vuelto a sentirme así, con la capacidad desorbitada del resplandor entre las sombras. Deslumbrante. El vértigo en un equilibrio casi eterno.
Hasta ese lugar nos lleva una historia que merece ser leída.
Un castillo de las estrellas que sólo puede visitarse en sueños pero adonde podemos viajar sin miedo.
Y soñar, para vivir otras vidas.
martes, 27 de febrero de 2007
La tumba de dios
Escarban en la tierra y terminan por hallar lo inexistente. Cómo puede estar enterrado un dios, se pregunta aquel que cree.
Excavan, socavan, minan la fe y niegan, con los hechos, que el muerto haya resucitado.
Los resucitados no precisan de tumbas, habitan en el tiempo detenido de la inmortalidad.
O eso nos cuentan.
Tanta credulidad, tantos siglos perdidos.
Una familia muerta -dicen-, hace dos mil años.
Y entre tantas familias muertas, había de ser la de dios precisamente la hallada. Qué certeros los arqueólogos...
Pero qué mala suerte, o cuanta fortuna, según se mire.
Excavan, socavan, minan la fe y niegan, con los hechos, que el muerto haya resucitado.
Los resucitados no precisan de tumbas, habitan en el tiempo detenido de la inmortalidad.
O eso nos cuentan.
Tanta credulidad, tantos siglos perdidos.
Una familia muerta -dicen-, hace dos mil años.
Y entre tantas familias muertas, había de ser la de dios precisamente la hallada. Qué certeros los arqueólogos...
Pero qué mala suerte, o cuanta fortuna, según se mire.
domingo, 18 de febrero de 2007
Vita brevis
Y, por asociación de ideas, y porque lo escucho ahora mismo, el sublime Rodrigo Leao y su "Carpe Diem".
Nullum infortunium venit sollum
O me infelicem! Me perditum!
Tempus fugit! Carpe diem!
Vita brevis! Carpe diem!
Omnia vincit amor!
Omnia vincit fortuna!
Nullum amore venit sollum!
O me infelicem! Me perditum!
Furor aeternum! Carpe diem!
Meae diliciae! Carpe diem!
Omnia vincit amor!
Omnia vincit fortuna!
Omnia vincit amor!
Nullum infortunium venit sollum
O me infelicem! Me perditum!
Tempus fugit! Carpe diem!
Vita brevis! Carpe diem!
Omnia vincit amor!
Omnia vincit fortuna!
Nullum amore venit sollum!
O me infelicem! Me perditum!
Furor aeternum! Carpe diem!
Meae diliciae! Carpe diem!
Omnia vincit amor!
Omnia vincit fortuna!
Omnia vincit amor!
Carpe diem y el no sentido de la vida
Pregúntale por el sentido de la vida al hombre defenestrado. Intenta averiguar qué cosa ha sido para él la existencia antes de arrojarse por la ventana de un noveno piso y volar hacia la nada.
Háblale de la hermosura de los amaneceres, de la lenta cadencia de los días, cuéntale que la primavera está brotando y que pugnan las flores por colonizar cada almendro.
Dile que la enfermedad es un accidente, que las depresiones se pasan, que el infierno no existe o que son los otros.
Ese hombre defenestrado terminó segando a hachazos tanta miseria, tanto dolor ajeno y propio.
La guadaña atroz rebana también las falsas flores de las falsas primaveras.
Háblale a él, al desesperado que huyó volando de este infierno, del carpe diem, de filosofías y poemas.
No podrá contestarte.
Ayer dijo, entre hachazos y vuelos, todo aquello que era capaz de decir.
¿El sentido de la vida? Digamos que carece por completo de sentido. O que acaso se halle cuando vuelas y descubres que la gravedad es ambivalente y poderosa, que te arrastra y te eleva al mismo tiempo.
Que somos el ser y la nada en un ínfimo instante
Háblale de la hermosura de los amaneceres, de la lenta cadencia de los días, cuéntale que la primavera está brotando y que pugnan las flores por colonizar cada almendro.
Dile que la enfermedad es un accidente, que las depresiones se pasan, que el infierno no existe o que son los otros.
Ese hombre defenestrado terminó segando a hachazos tanta miseria, tanto dolor ajeno y propio.
La guadaña atroz rebana también las falsas flores de las falsas primaveras.
Háblale a él, al desesperado que huyó volando de este infierno, del carpe diem, de filosofías y poemas.
No podrá contestarte.
Ayer dijo, entre hachazos y vuelos, todo aquello que era capaz de decir.
¿El sentido de la vida? Digamos que carece por completo de sentido. O que acaso se halle cuando vuelas y descubres que la gravedad es ambivalente y poderosa, que te arrastra y te eleva al mismo tiempo.
Que somos el ser y la nada en un ínfimo instante
sábado, 10 de febrero de 2007
Ácido sulfúrico
Corrosivo. Venenoso. Asfixiante.
El sulfúrico y su poder destructor.
"Llegó el momento en que el sufrimiento de los demás ya no les bastó: tuvieron que convertirlo en espectáculo".
Así comienza la novela de Amélie Nothomb. Una historia aterradora, conmovedora, cínica, ecléctica, sabia y poderosa.
La historia de quienes miramos el horror y nos sentimos tan atraídos por él que no somos capaces de apartar la mirada.
La fábula que nos muestra como somos: egoístas, ajenos, desalmados, salvajes.
El espejo que nos devuelve a la fiera que llevamos dentro y que ni siquiera disimulamos ante los ojos de los demás.
"Ácido sulfúrico" debería leerse en los colegios y tendría que ser obligatoria para los programadores de todas las televisiones. Aunque, quién sabe, quizá sea contraproducente: puede ocurrir que les guste la atroz idea.
El sulfúrico y su poder destructor.
"Llegó el momento en que el sufrimiento de los demás ya no les bastó: tuvieron que convertirlo en espectáculo".
Así comienza la novela de Amélie Nothomb. Una historia aterradora, conmovedora, cínica, ecléctica, sabia y poderosa.
La historia de quienes miramos el horror y nos sentimos tan atraídos por él que no somos capaces de apartar la mirada.
La fábula que nos muestra como somos: egoístas, ajenos, desalmados, salvajes.
El espejo que nos devuelve a la fiera que llevamos dentro y que ni siquiera disimulamos ante los ojos de los demás.
"Ácido sulfúrico" debería leerse en los colegios y tendría que ser obligatoria para los programadores de todas las televisiones. Aunque, quién sabe, quizá sea contraproducente: puede ocurrir que les guste la atroz idea.
martes, 23 de enero de 2007
Un regalo
Nevaba. Copos demorándose, cayendo ralentizados. Y en el coche -la placenta cálida y engañosa-, Ramón Trecet me hizo un regalo.
La música parecía sonar al ritmo de la nevada, lenta, demorada, hermosa y tan irreal como la felicidad o la paz.
La canción se titula "Mad World" y la canta, o la recita, o me la susurra al oído, Gary Jules.
No puedo parar de escucharla. Suena ahora y soy incapaz de transmitir en palabras cuánta emoción, cuánta tristeza me despierta.
Desvalidos y sin esperanza. A veces basta una hermosa canción para entender o entendernos.
La belleza y la maldad del mundo condensadas en tres minutos tan estremecedores que las lágrimas caen, como copos demorándose.
La densa nevada que oculta lo atroz.
La música parecía sonar al ritmo de la nevada, lenta, demorada, hermosa y tan irreal como la felicidad o la paz.
La canción se titula "Mad World" y la canta, o la recita, o me la susurra al oído, Gary Jules.
No puedo parar de escucharla. Suena ahora y soy incapaz de transmitir en palabras cuánta emoción, cuánta tristeza me despierta.
Desvalidos y sin esperanza. A veces basta una hermosa canción para entender o entendernos.
La belleza y la maldad del mundo condensadas en tres minutos tan estremecedores que las lágrimas caen, como copos demorándose.
La densa nevada que oculta lo atroz.
domingo, 21 de enero de 2007
De mañana
Ves pasar la vida por la ventana. Así deben verla los viejos y los enfermos. La realidad transcurre afuera, en las afueras de tu soledad, alejada de tu silencio y tus pensamientos.
Permaneces inerte, apostado junto a la ventana. Apenas vuelan las palomas. Hace frío.
Ves pasar la vida y, en un último impulso, para que no se te escape sin catarla, decides escribir que ves pasar la vida por la ventana.
Pero los cristales y las cortinas no aíslan lo suficiente. Los gritos de la vida se escuchan y te desgarran, exactamente igual que si estuvieses expuesto a la intemperie, como las palomas que no vuelan muy lejos porque hace frío y, acaso, tengan miedo.
Igual que tú, tras el cristal helado.
Permaneces inerte, apostado junto a la ventana. Apenas vuelan las palomas. Hace frío.
Ves pasar la vida y, en un último impulso, para que no se te escape sin catarla, decides escribir que ves pasar la vida por la ventana.
Pero los cristales y las cortinas no aíslan lo suficiente. Los gritos de la vida se escuchan y te desgarran, exactamente igual que si estuvieses expuesto a la intemperie, como las palomas que no vuelan muy lejos porque hace frío y, acaso, tengan miedo.
Igual que tú, tras el cristal helado.
sábado, 30 de diciembre de 2006
La muerte
Veo la muerte de un hombre. La soga al cuello. Los verdugos encapuchados que acaso le preguntan por cómo quiere que sean sus últimos instantes en este mundo. La gruesa soga rodeando un pañuelo, quizá para que la ejecución no deje huellas en el cuello herido, en el cuello seccionado. El cadáver a punto de llegar.
Veo la muerte, todas las muertes, y una columna de humo que anuncia más moribundos, otros dolores aún por venir.
Y vi Babel, la película, y comprendí que el aleteo de una mariposa en la otra parte del mundo nos afecta. Vulnerables todos. Heridos de muerte, humanos y mortales. Efímeros, como mariposas que nacen y fenecen antes de que anochezca la jornada.
Leo un libro titulado "Carpe Diem". Poca cosa somos, compañeros.
Momentos trascendidos.
Sombras.
Recuerdos.
Ilusiones yertas.
Caminos rotos en un instante doloroso.
Veo la muerte, todas las muertes, y una columna de humo que anuncia más moribundos, otros dolores aún por venir.
Y vi Babel, la película, y comprendí que el aleteo de una mariposa en la otra parte del mundo nos afecta. Vulnerables todos. Heridos de muerte, humanos y mortales. Efímeros, como mariposas que nacen y fenecen antes de que anochezca la jornada.
Leo un libro titulado "Carpe Diem". Poca cosa somos, compañeros.
Momentos trascendidos.
Sombras.
Recuerdos.
Ilusiones yertas.
Caminos rotos en un instante doloroso.
domingo, 24 de diciembre de 2006
Pasando por la vida
La maldita manía de hacer balances cuando se va terminando el año...
Veamos:
1.- Los muertos queridos han sido cuatro. Muertes anunciadas o sorpresivas. Ausencias para siempre. Un familiar. Un compañero de trabajo. Dos amigos...
2.- Salud y enfermedad. Gana la segunda por mucho. El hospital se vuelve absurda casa y las batas blancas se enseñorean de las pesadillas.
3.- Esperanzas. Marchitas, muertas, rotas. Fracturas de los sueños que no pueden recomponerse con escayola. Ecos afónicos. Desastres varios. Ruinas del tiempo. Pasado sin retorno.
No sigo con la cuenta. Pierdo el hilo y avanzan las penas; legión ilustre de desengaños. Siempre el mismo error, confiar en quien no merece la confianza, no medir las propias fuerzas, dejarse embelesar por el espejismo en el desierto atroz de la soledad.
No hay "debe" ni "haber".
Se acaba el año pero es mentira que todo concluya con él. No hay folios en blanco a ciertas alturas de la vida. Si acaso, borrones en el papel.
Heridas en el alma.
Veamos:
1.- Los muertos queridos han sido cuatro. Muertes anunciadas o sorpresivas. Ausencias para siempre. Un familiar. Un compañero de trabajo. Dos amigos...
2.- Salud y enfermedad. Gana la segunda por mucho. El hospital se vuelve absurda casa y las batas blancas se enseñorean de las pesadillas.
3.- Esperanzas. Marchitas, muertas, rotas. Fracturas de los sueños que no pueden recomponerse con escayola. Ecos afónicos. Desastres varios. Ruinas del tiempo. Pasado sin retorno.
No sigo con la cuenta. Pierdo el hilo y avanzan las penas; legión ilustre de desengaños. Siempre el mismo error, confiar en quien no merece la confianza, no medir las propias fuerzas, dejarse embelesar por el espejismo en el desierto atroz de la soledad.
No hay "debe" ni "haber".
Se acaba el año pero es mentira que todo concluya con él. No hay folios en blanco a ciertas alturas de la vida. Si acaso, borrones en el papel.
Heridas en el alma.
sábado, 21 de octubre de 2006
Gracias, Paul Auster
La lucidez, la inteligencia y la sensibilidad son bienes escasos en estos días, acaso en todos los días del pasado y del futuro.
Quienes poseen esos bienes escasos y son capaces de compartirlos alcanzan la extraña comunión que nos emociona y nos conturba.
Leo a Auster y logra hacerme sonreír y soñar.
Dijo ayer: "La novela es una colaboración a partes iguales entre el escritor y el lector, y constituye el único lugar del mundo donde dos extraños pueden encontrarse en condiciones de absoluta intimidad".
Y no puedo estar más de acuerdo.
Mientras se derrumba el mundo a nuestro alrededor, cuando se desmoronan los sueños y las ilusiones, cuando el fracaso es certeza, algo tan aparentemente inútil como una historia bien contada nos devuelve una clase de alegría inusitada, nos regala una emoción, un atisbo de luz entre tinieblas.
Gracias, Auster, por no ser un extraño.
Quienes poseen esos bienes escasos y son capaces de compartirlos alcanzan la extraña comunión que nos emociona y nos conturba.
Leo a Auster y logra hacerme sonreír y soñar.
Dijo ayer: "La novela es una colaboración a partes iguales entre el escritor y el lector, y constituye el único lugar del mundo donde dos extraños pueden encontrarse en condiciones de absoluta intimidad".
Y no puedo estar más de acuerdo.
Mientras se derrumba el mundo a nuestro alrededor, cuando se desmoronan los sueños y las ilusiones, cuando el fracaso es certeza, algo tan aparentemente inútil como una historia bien contada nos devuelve una clase de alegría inusitada, nos regala una emoción, un atisbo de luz entre tinieblas.
Gracias, Auster, por no ser un extraño.
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